Qué es Viagra Super Active y cómo funciona
Viagra Super Active representa una formulación galénica optimizada del tratamiento clásico para la disfunción eréctil. En lugar de presentarse como una tableta comprimida sólida convencional, contiene citrato de sildenafilo (100 mg) disuelto en una matriz gelatinosa dentro de cápsulas blandas de gel (softgel capsules). Esta arquitectura farmacéutica acelera de manera sustancial la dispersión en el estómago, permitiendo que el principio activo pase a solución líquida de inmediato y penetre velozmente en el lecho vascular sistémico.
Desde el punto de vista farmacodinámico, el sildenafilo es un inhibidor selectivo y potente de la fosfodiesterasa tipo 5 (PDE-5), enzima concentrada principalmente en el músculo liso de los cuerpos cavernosos penianos y en la vasculatura pulmonar. Durante el estímulo sexual y la excitación erótica, los terminales nerviosos no adrenérgicos no colinérgicos y las células del endotelio vascular liberan óxido nítrico (NO). El NO activa la guanilato ciclasa citosólica, transformando el GTP en monofosfato de guanosina cíclico (GMPc). La acumulación intracelular de GMPc reduce los niveles de calcio libre, produciendo la relajación de la musculatura lisa arteriolar de los cuerpos cavernosos. Al inhibir la enzima PDE-5 que degrada el GMPc, Viagra Super Active multiplica el flujo de sangre arterial hacia el pene y bloquea eficazmente el retorno venoso, originando una rigidez axial consistente y mantenida durante todo el coito.
Criterio profesional de botica: Viagra Super Active no es un estimulante hormonal ni incrementa artificialmente la libido. El fármaco habilita el mecanismo biológico vascular de la erección únicamente ante la presencia de estímulo erótico y excitación psicológica o táctil. Sin deseo sexual, el miembro viril permanece en su estado habitual de reposo sin molestia alguna.
Al encontrarse prediluido en el núcleo de la cápsula blanda, la molécula alcanza su pico de concentración plasmática máxima (Cmax) en un tiempo notablemente menor que las pastillas clásicas, reduciendo la ventana de espera a tan solo 20 a 30 minutos y conservando una eficacia activa de 6 a 8 horas.